¿Quieres ser más competitivo? Entonces, te toca ser mejor, diferente o más barato.

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“Hay que intentar ser el mejor, no creerse el mejor”. Juan Manuel Fangio

La “competitividad” suele ser de esos conceptos que damos por sabidos, que nadie discute su importancia, pero que no suele formar parte del día a día de las conversaciones y planes de las pymes. Además, desde otras posturas ideológicas, se está desarrollando una especie de movimiento en contra de la necesidad de ser competitivos, como si eso fuera una da las maldiciones del capitalismo. Pero, ¿Qué efectos tienen estas posturas?

Vivimos en un mundo aparentemente libre donde, como consumidores, aspiramos continuamente al bueno, bonito y barato. Si uno se va a comprar una televisión y ve una de 1.000 € y otra similar de 800 €, comprará la segunda, no lo dudéis. Ahora, si entre la de 1.000 y la de 800 hay diferencias remarcables, la decisión se complica y la balanza puede inclinarse hacia un lado o hacia el otro. Esto, que visto desde el punto de vista de nosotros como compradores, nos parece obvio, se nos complica mucho si somos nosotros quienes fabricamos o vendemos el televisor. Ahí, que comparen y compren a la competencia, ya nos escuece un poco más. Sigue leyendo