Emprende tú, que a mí me da la risa

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riendo

“Fue un hombre valiente el primero en comerse una ostra”. Jonathan Swift

Desde muchos puntos de la sociedad se está incentivando el emprendimiento como una de las soluciones a la crisis. Tenemos que llenar el país de emprendedores que no sólo no ocupen una plaza en la cola del INEM, sino que además contraten a uno o dos parados y ya está solucionado el problema. ¿Verdad que es fácil? Fácil, sí, pero ¡mentira!

Este afán por animar a la gente a ser emprendedor me recuerda al chiste de los que entraron a robar en un huerta por un hueco de una tapia y al recibir el primero un garrotazo en la boca, retrocedió tapándose la boca por el dolor y animó al segundo diciendo:

–         Entra tú que a mí me da la risa.

Pues esto parece un poco así. Emprende tú que a mí me da la risa.

Pero cuando decimos que tiene que haber emprendedores, ¿estamos mandando a la gente a que le den un garrotazo en la boca? Es que es la sensación que da. Sigue leyendo