No es una crisis, es un cambio estructural

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portada-libro-no-es-una-crisis“No hay razón para que alguien quiera un ordenador en casa”. Ken Olson. Fundador de Digital Equipment Corp en 1977

No hay peor forma de arreglar un problema que equivocar el diagnóstico, porque cuanto más se profundiza en las aparentes soluciones, más se agrava la situación. Esto es lo que está ocurriendo con miles de empresas y con nuestro país. Todo el mundo habla que te habla de la crisis, y ese el menor de los problemas. El principal, el que no vemos, o no queremos ver, es el CAMBIO ESTRUCTURAL. ¿En qué consiste?

Vamos a irnos un poco atrás en el tiempo para que se comprendan fácilmente las consecuencias de las decisiones que se toman. Imaginemos una gran empresa que fabrique máquinas de escribir OLVIDETTI, que sea una gran empresa y que gane mucho, mucho dinero. Sus trabajadores tengan buenas condiciones laborales y sus directivos naden en la abundancia y el lujo.

Un día, alguien inventa un ordenador, y un analista se lo queda mirando y se da cuenta de que “eso” es el final del “mundo de las máquinas de escribir”. Va a Olvidetti y le dice que su mundo se va a terminar, y que, si se quieren salvar, deben cambiar radicalmente, ahora que tienen pasta. Sigue leyendo

Empleabilidad, porque mañana puedes no tener trabajo.

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leer“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”. Sócrates

En un mundo de turbulencias sorprende ver a personas que hablan como si su vida no fuese a cambiar nunca, como si su trabajo (propio o por cuenta ajena) fuese a durar siempre. Obviamente, si eso fuese cierto, alguna de sus conductas y su olvido de la mejora profesional, tendría algún punto comprensible, pero, siendo justo lo contrario, ¿cómo entenderlo?

La película “The company men”, que recomiendo encarecidamente, vuelve a incidir sobre la falsa sensación de seguridad que da un empleo bien remunerado y una situación social aparentemente desahogada. Se ejemplifican, con las limitaciones propias de una película, las distintas actitudes ante la pérdida del trabajo, y lo difícil que les resulta aceptar que ya nada volverá a ser igual, y que sólo pretendan alargar, con una actitud kamikaze, sus hábitos de gasto, que consideran “normales”, y a los que no sólo no quieren, sino que no saben renunciar.

Pero, ¿qué han hecho en la época de abundancia? ¿Preparar el futuro? ¡NO, padre!. La preocupación era ver si bajaban su hándicap en el golf, o comparar los catálogos de los Porsche con los de los Aston Martin.

He visto demasiados cambios drásticos en las vidas de muchas personas, como para saber que nada dura para siempre, que hoy trabajas aquí y mañana estás en la calle, que hoy eres propietario de un empresón y mañana no tienes ni dónde pasar la noche, como para que uno de mis mensajes continuos sea: Sigue leyendo