Si vas a encender la luz y alguien protesta, desconfía, te la están clavando.

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“Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Lord Kelvin

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de tomar decisiones en las empresas, es que hay que pasar de la “dirección por opiniones” a la dirección en base a datos, del “creo que” al “según estos datos…” porque si no se hace, la probabilidad de equivocarnos se acerca al 100%. Entonces, ¿Por dónde empezar?

Cuando te dispones a echar una mano a una empresa y te proponen posibles soluciones, generalmente les preguntas “¿En qué te basas para decir eso?” Y muchas veces te responden que es de “sentido común” o que lo tienen clarísimo, pero no aportan ningún dato del que nazca tan prístina claridad. Y, entonces, como ya llevas mil batallas, les propones medir un poco (sólo un poco) cómo está la cosa, antes de meter la tijera, porque cortar a ojo tiene sus riesgos.

¡Y no os podéis imaginar la que se suele armar! Todo el mundo se pone nervioso. Sigue leyendo