Tres preguntas que pueden salvar tu empresa

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 379536763_684b9c0276_q-striaticA veces cuando la necesidad aprieta, se nos nubla el entendimiento y, de la misma forma que cuando alguien se está ahogando en el mar, agita los brazos con desesperación, agotándose, y eso acelera la tragedia, así en la gestión de empresas ocurre algo parecido. La necesidad nos lleva a agitar los brazos agotándonos. Quizá sea preciso serenarse y hacer las preguntas correctas. Estas tres te pueden salvar.

1. La primera pregunta que nos tenemos que hacer es la siguiente: Si no cambian las cosas tanto a nivel interno de mi empresa, como del mercado donde me muevo, ¿cómo estaré dentro de 2 años?

Pongamos un ejemplo concreto. Tengo un bar y he visto disminuir drásticamente mis ingresos. Entra menos gente y consumen con menos alegría. Si esto sigue así no me da para comer. O por el contrario, me va fantástico, cada vez tengo más gente, estoy pensando en ampliar el negocio…

Si estamos en el segundo caso, sigue así, algo estarás haciendo bien. Probablemente muchas cosas. Pero no te confíes.

Si estás en el primer caso, que os resultará frecuente, es el momento de tomar medidas, pero sin volvernos locos y comenzar a agitar los brazos.

Para qué sirve la pregunta. Para dos cosas: para darnos cuenta que la situación exterior no la podemos cambiar nosotros, pero la interior sí. Lo que está en nuestras manos es lo que ocurre en nuestra casa.

2. ¿Cómo son las empresas que creo que se van a salvar y por qué? Te recomiendo varias áreas qué le están dando al mercado que le gusta de verdad, en qué destacan, qué saben, qué habilidades tienen

3.¿Qué estoy haciendo yo para parecerme a esas empresas?

Fernando Sánchez

Instituto de Desarrollo Pyme

¿Quién es tu competencia?

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duelo a garrotazos

“El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo”. Émile Chartier Alain

Uno de los temas que más suele preocupar a alguien que tiene un negocio, también a cualquier vendedor que esté en la calle ganándose la vida, es “la competencia”. Lo curioso de esto es que cuando indagas un poco más, ves la falta de claridad, e incluso la confusión que existe en este tema, que nos lleva a tener ideas falsas y adoptar posturas y tomar decisiones claramente perjudiciales para nosotros.

Muchas de las reuniones con comerciales o gerentes comienzan o derivan a la pregunta: ¿Quién es tu competencia? Que suele ser respondida con algunos nombres de empresas que se parecen a la suya. Llamamos competencia a quien se nos parece. Pero eso suele ser un error.

Competencia es quien nos quita los pedidos, o los clientes, nadie más.

Cuando haces un análisis de cómo vas perdiendo los clientes o los pedidos, te das cuenta de la bajísima incidencia que tienen las empresas que llamamos “la competencia”. Y, entonces, ¿de dónde viene esta confusión? Suelen ser razones históricas o de falta de análisis. Sigue leyendo

¿Quieres ser más competitivo? Entonces, te toca ser mejor, diferente o más barato.

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“Hay que intentar ser el mejor, no creerse el mejor”. Juan Manuel Fangio

La “competitividad” suele ser de esos conceptos que damos por sabidos, que nadie discute su importancia, pero que no suele formar parte del día a día de las conversaciones y planes de las pymes. Además, desde otras posturas ideológicas, se está desarrollando una especie de movimiento en contra de la necesidad de ser competitivos, como si eso fuera una da las maldiciones del capitalismo. Pero, ¿Qué efectos tienen estas posturas?

Vivimos en un mundo aparentemente libre donde, como consumidores, aspiramos continuamente al bueno, bonito y barato. Si uno se va a comprar una televisión y ve una de 1.000 € y otra similar de 800 €, comprará la segunda, no lo dudéis. Ahora, si entre la de 1.000 y la de 800 hay diferencias remarcables, la decisión se complica y la balanza puede inclinarse hacia un lado o hacia el otro. Esto, que visto desde el punto de vista de nosotros como compradores, nos parece obvio, se nos complica mucho si somos nosotros quienes fabricamos o vendemos el televisor. Ahí, que comparen y compren a la competencia, ya nos escuece un poco más. Sigue leyendo

Aída Nízar o de cómo no buscar clientes

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FIESTA DE SUPERVIVIENTES 2011

“Conquistamos a las mujeres con mentiras y luego queremos que nos quieran como realmente somos” George Bernard Shaw

Cuando se intensifica la competencia es cuando hay que tener los nervios más fríos, para no cometer errores estratégicos que luego tengan difícil la vuelta atrás o ésta sea imposible. Esto puede ocurrir en una PYME y también en la carrera profesional de cualquiera de nosotros. La tentación de vender el alma al mercado a veces es demasiado alta.

Aída Nízar, popular por sus polémicas intervenciones en la televisión, parece ser un caso de mala planificación estratégica. Son muchos los que quieren vivir de la popularidad y aceptan pasar por la picadora de carne que es Telecinco a cambio de ello, pero ¿a cualquier precio?

La señorita Nízar parece haber llegado a la conclusión que se tiene que hacer un hueco sí o sí, y que el nicho profesional que está a su alcance es el de polémica radical. Pocas veces la palabra nicho tiene tanto sentido. Sigue leyendo

Neuromarketing, el marketing del siglo XXI

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homer_cerebro

“No es que no vean la solución. Es que no pueden ver el problema.” Chesterton

 

El gesto preocupado de Leonardo no dejaba lugar a dudas. Se había encontrado con algún problema de difícil solución.

-          Sables contra fusiles –me dijo, sin abandonar el gesto-.

-          ¿Otra de tus adivinanzas?

-          No, Fernando. Llevo días tratando de buscar alternativas a otra de las inevitables tormentas del siglo XXI para las pymes.

-          ¿Inevitable tormenta? ¿No exageras un poco?

-          Dímelo tú. Estoy pensando en el neuromarketing.

-          ¿Neuro qué? Sigue leyendo

¿Qué puede enseñar la historia de Nokia a una pyme?

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logo nokia

“La multitud no disimula, ni perdona, ni compadece”. Diego de Saavedra Fajardo

Nunca me dejará de sorprender el gurú de las pymes. No hace mucho paseaba por un bosque cercano planteándole alguna de mis inquietudes profesionales, cuando me sorprendió con una afirmación: Sigue leyendo