“Ristos Mejides” en las empresas, psicópatas que se creen graciosos

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Risto-Mejide

“La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral”. Cicerón

Hay personas a las que el poder desnuda y muestra todas sus vergüenzas. Y por vergüenzas no entiendo las partes del cuerpo que menos enseñamos, sino las partes del espíritu que jamás deberíamos mostrar, y que hacen de este mundo un lugar vergonzoso. En ocasiones, cuando algunos tienen poder dentro de las empresas, les da por ser crueles, incluso extremadamente crueles, pero, eso sí, con un “puntito” gracioso  :=(

¡Qué fácil es ser gracioso cuando tienes la sartén por el mango! Basta con ser exagerado en la descripción, ingenioso en la comparación, pasarse en el insulto, señalar algún defecto físico o reincidir en el error ajeno, es suficiente con no tener escrúpulos y llegar en la descalificación a donde nadie en su sano juicio llegaría.

Por supuesto que no sólo se da en las empresas, en los grupos de amigos siempre hay el “gracioso” que pone motes a todo el mundo, que señala la mancha en la corbata, que hace de un error ajeno el motivo de burla de una tarde, que recuerda los fracasos, pero todo eso queriendo hacer reír al resto de la concurrencia, y ganándose el calificativo de ocurrente. Y lo que realmente ocurre, es que es un auténtico enfermo.

Además, esta enfermedad, propia de psicópatas, se entrena. Cuanto más la usan, más fluida es su cadencia. Y personajes como Risto Mejide y su éxito, les sirven de coartada. Algún imbécil hasta llevará gafas de sol en lugares cerrados.

Se da un hecho curioso: que suelen tener un coro suficiente de personas que les aplauden, unos por miedo, para no ser blanco de sus dardos, otros porque disfrutan de la carnicería. Los hay ciertamente graciosos, y esto complica su clasificación como auténticos canallas, porque quien utiliza su posición de poder para infligir una herida emocional en alguien, no creo que deba ser tenido por algo más benévolo.

He asistido a reuniones de empresa en que daba vergüenza ajena lo que allí estaba ocurriendo. Muchas veces no es el jefe, es algún capullo engrandecido, que con la aquiescencia del jefe, repartía leña sobre alguno, o sobre casi todos, entre las risitas contenidas del resto o el miedo de los que esperaban su turno.

Creo que en la dirección de personas hay que ser muy claro, pero también muy respetuoso. Se pueden decir las cosas de una manera muy firme, pero sin necesidad de clavar un destornillador en las emociones de nadie. No son tiempos de andar con paños calientes y no entrar a valorar y reparar con urgencia lo que no se esté haciendo bien, pero de ahí a poner a alguien en el medio y cubrirle a tomatazos, hay un mundo.

Lo siento, Risto, como dirías tú, no te compro. Tu mercancía sólo vale para un mundo enfermo.Te harás rico, te harás famoso, pero como diría un experto en PNL, a base de repetir un papel, terminas por convertirte en el personaje, si no lo eres ya completamente. Triste destino para alguien que se tiene en tan alta estima. ¿En hacer daño innecesario se concreta tu talento?

El problema es que sujetos de este perfil producen un cierto efecto de imitación entre los más mediocres y ruines. Algunos, incapaces de dar soluciones o alternativas, se dedican a ser mordaces y se vuelven unos auténticos castradores de la creatividad y de las ideas en sus entornos.

Hay una máxima que es de obligado cumplimiento en la gestión de personas: las broncas en privado y los reconocimientos en público. Desatenderlo suele tener nefastas consecuencias.

Vivimos en un tiempo donde hay que reinventarse para permanecer en el mercado, y eso supone estar generando nuevas ideas continuamente, lo que supondrá que muchas serán válidas y otras desechables, pero si cada vez que alguien intenta algo y falla, tiene un Risto en la nuca para regodearse con su error, rápidamente dejará de intentar cosas. Y acabará asimilando el muy unamuniano aforismo: ¡Qué inventen otros!

Y os puedo asegurar que si creáis un clima donde todo el mundo pueda tener ideas, TODO EL MUNDO ACABA TENIENDO IDEAS. Eso no significa que todas sean buenas, pero es más fácil encontrar 3 ideas buenas entre 100, que entre 10.

Si nuestro comportamiento puede ser parecido al de Risto o permitimos a Ristos en nuestras empresas, para que “hagan el trabajo sucio” de banderillear y dar garrocha a la gente, esperando que con eso las personas “se pongan las pilas”, nos estamos equivocando. Ocurrirá justo lo contrario, se inhibirá la creatividad y sólo “lucirán” las paridas y argumentos de estos sujetos.

Algún “listo” dirá, que quien sobrevive en este medio se hace más fuerte, y que se buscan personas resistentes, que más duro es el mundo y que si no puedes aguantar eso, no resistirás posteriores bofetadas que te pueda dar el mercado, pero es una falacia. Se puede ser claro, incluso muy clarito, y extraordinariamente firme y consecuente, sin explorar el territorio del daño innecesario.

No creo en el paternalismo en la educación, ni en las empresas, pero aprovechar para ser gracioso humillando en la corrección o la burla de las personas, es mucho peor.

Si queréis conocer a una persona, podéis utilizar el “TEST RISTO MEJIDE”, que consiste en preguntarle qué piensa de Risto y su comportamiento, escuchad con atención lo que dice, lo importante no es si le gusta o no, sino las razones que da para sostener su postura, y tanto que esté a favor o en contra, os va a revelar cómo y cuánto le gusta trabajar, su enfoque a resultados, lo que espera de un trabajo…

Y es que hay preguntas que desnudan más a las personas que muchas playas nudistas.

Fernando Sánchez

Instituto de Desarrollo Pyme

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Un pensamiento en ““Ristos Mejides” en las empresas, psicópatas que se creen graciosos

  1. Completamente deacuerdo, personajes como estos son los que tanto en la vida laboral, como en la vida privada pueden llegar a infringir un dolor y un sufrimiento muchas veces difíciles de curar. Tipos como estos son los que se valora muy meritoriamente en periodos como el actual o en la España de los años 80 en la época de la re-conversión industrial, muchos de ellos en cuanto a lo laboral se dedican a cerrar y en enviar a la calle a miles de personas, es fácil ya que no sienten, no se ponen en el lugar del otro. Nunca lo hicieron y nunca lo harán.

    La victimas de este tipo de gente, son definidos por ellos como imbéciles que están pidiendo a gritos ser maltratados, y como hábiles depredadores que son encontrarán siembre una buena razón para la humillación y el escarnio de aquellos a los que deciden dar caza. Elegirán de entre todos a los más débiles y vulnerables. Cuidado, por que es aquí donde deben de surgir (y también en las empresas) los verdaderos héroes anónimos, aquellos que actúan contra este tipo de elementos donde la mayoría no haríamos nada, es importante ponerse del lado de estos últimos aun sabiendo a veces que se estará en la mas absoluta de las soledades…Así se hace frente a este tipo de seres, así y manteniéndolos lo más alejados posible de nuestras vidas y de la de aquellos que queremos.

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