¿Quién dice “líder” en una PYME?

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bandada

“Si gritas: «¡Adelante!» debes dejar bien claro hacia dónde hay que ir. ¿No ves que, si no lo haces, y le gritas esa palabra a un monje y a un revolucionario, ambos irán en direcciones diametralmente opuestas?” CHEJOV

El liderazgo va a ser una de esas características que van a hacer que las empresas sobrevivan o no en un futuro próximo. Sin embargo, en la cultura PYME de España es una palabra que está casi prohibida. Nadie la pronuncia, nadie opina, nadie se ocupa de mejorar el liderazgo, y, sin embargo, es una de esas herramientas baratas que multiplica los resultados de las empresas.

Pues sí, es una lástima, pero, ¿quién es el guapo que dice de sí mismo que es un líder? En nuestro país eso suena a prepotente. Pero, ¿Qué te has creído, tú? ¿Líder, dices? Como mucho eres el jefe. Pero, ¿lo de líder no son unos supermercados bastante baratos?

Y del mismo modo que nadie se atreve a calificarse como líder, menos aún reconocer estar siguiendo a un líder. “Eso es cosa de pringaos” “yo no sigo a nadie” dice alguien que escucha siempre las opiniones del mismo partido político, lleva años siendo del mismo equipo de fútbol, aspira a vestir a la moda y ve los programas de más éxito en la televisión. ¿Paradójico? Menos mal que no sigue a nadie…

No creo que nunca hayáis preguntado a alguien ¿Quién lidera tu empresa? Ni tampoco oír de alguien que diga: Estoy tratando de mejorar mi liderazgo…

Eso suena a yanqui o a gran empresa. Y volvemos las pymes a darle ventaja a las grandes empresas que, al menos, de forma aparente, sí se lo toman en serio.

Gestionar personas es muy complicado en estos momentos. Tenemos que redoblar los esfuerzos a cambio, probablemente, de menos, introducir muchos cambios, abandonar viejos hábitos ineficientes, y a todos nos cuesta aceptar esta nueva realidad, por eso es fundamental que crean en quien les está proponiendo este nuevo escenario y la necesidad de remar con más ahínco.

Si lo conseguimos, la suma de las fuerzas y los talentos de las personas impulsará el proyecto hacia delante en estos momentos tan complicados, si no, el desgaste de tiempo, de esfuerzo, de coste emocional solucionando conflictos nos agotará sin tener capacidad para llevar a cabo las acciones necesarias.

Es muy posible que tengamos que convertirnos en líderes sin llamarnos así, porque la palabra está bastante devaluada, pero la esencia es insustituible. Tenemos que conseguir que todos los que estén en un proyecto digan: El jefe tiene las cosas claras y una conducta que me hace confiar en él; sabe del campo en el que está la empresa o en el que tratamos de adentrarnos; está enfocado a hacer la empresa rentable, sin gastos absurdos, pero sabiendo en qué hay que invertir y arriesgar; desarrollar unas habilidades mínimas de relación con las personas y tener capacidad de renovar la organización y el enfoque de la empresa adaptándolo a los tiempos.

Y esto no es fácil. En las PYMES tenemos que aprender a surfear entre grandes olas, y conseguir que el resto de las personas de la empresa se una al avance. ¡Casi na!

Por eso, una de las prioridades de cualquier jefe o responsable de personas debe ser convertirse en un verdadero líder.

Y ahora la pregunta: ¿Cuánto tiempo vas a dedicar a mejorar tu liderazgo en el siguiente trimestre?

Hemos querido compartir con vosotros una conferencia que dimos en Pontevedra sobre liderazgo. La hemos subido a youtube, por lo tanto es GRATIS, y dura una hora y poco. Con eso no vas a resolver definitivamente tu capacidad de liderazgo, pero te va a permitir reflexionar sobre algunos puntos y ponerte manos a la obra de la mejora en esos aspectos.

¿Sabes ya la tipología de actitudes que te puedes encontrar en tu empresa? ¿Cómo debes de tratar a cada uno? ¿Qué efectos causa construir un proyecto interesante y contarlo bien?

Quizá, si tienes suerte y conoces a otros amigos con responsabilidades sobre personas, podéis empezar a animaros, e igual que se queda para ir a jugar al paddle o al golf, podéis quedar a charlar sobre mejora empresarial, aunque lo hagas en un bar, tomándote unas cañas. ¿A que suena extraño? Pero es que parece que tenemos tiempo para todo, menos para desarrollar iniciativas de mejora profesional.

La forma de gestionar tradicional es inviable a día de hoy en las PYMES. De hecho es uno de los mayores problemas. No conocemos otra manera, y pensamos que las cosas son así y así deben ser, pero no es cierto. El potencial de las personas está subutilizado, hay muchos más conflictos de los que nos podemos permitir, la apatía o incluso el miedo (la crisis está extendiendo un tipo de miedo contagioso), hace que las personas rindamos menos y seamos mucho menos creativos e imaginativos, con lo que la posible innovación nunca arranca de verdad.

Hay un viejo axioma que se aplica a las empresas, que dice que las personas brillantes se unen a una empresa por el proyecto y se van por las personas.

Quizá sea el momento de decidir convertirnos en verdaderos líderes, en ver nuestras empresas y proyectos como algo fascinante, lleno de retos en el que tenemos que involucrar a más gente, y no sólo pagando las nóminas (que no es poco, pero no es suficiente). Hay que conseguir ese “algo más” que haga que todos nos unamos en un proyecto común y rememos a una.

Fernando Sánchez

Instituto de Desarrollo Pyme

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