La fiebre del networking: vendedores que quieren vender a otros vendedores

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“Todos quieren tener amigos y nadie quiere serlo”. Denis Diderot

De entre las fiebres que se extienden en el siglo XXI es el networking una de las que nacen con vocación de remedio para todo, de bálsamo de Fierabrás que va a resolver las dificultades laborales de cualquier profesional. Cada tres o cuatro años el mundo de la gestión de empresas nos sorprende con algún “palabro” de obligado uso en cualquier conversación. ¿Hasta dónde llega su utilidad?

Sólo existen dos formas de mejorar en la vida: adquirir nuevos conocimientos y habilidades que nos permitan aspirar a algo más y, la otra, cultivar un mundo de relaciones que nos abra puertas que, de otro modo, resultaría casi imposible. No hay más. Si no aprendes nuevas cosas y las conviertes en habilidades, y si no eres capaz de añadir conocidos que te sirvan de embajadores, estás condenado a quedarte donde estás (eso, en el mejor de los casos en un mundo globalizado).

¿Qué es el networking, entonces? Pues lo segundo, pero a lo bestia y preferiblemente por medios virtuales a través de las redes sociales.

Antes el mundo era pequeño y kilométrico, las distancias implicaban imposibilidad siquiera de coincidir. Había personas que jamás se cruzarían. Ahora es universal y virtual, quizá tengas más cerca a alguien de Chile que a tu vecino del quinto. Y esto ha roto todos los esquemas. Un caladero infinito de “amigos” se ha abierto para cualquiera con un ordenador. ¿De amigos he dicho? De clientes también, ¿A quién se le ocurrió primero?

En este planeta en que todo el mundo debe vender algo, tener unos grandes zocos llamados redes sociales puede llevarnos a engaño sobre sus verdaderas posibilidades. Si uno entra en muchas de las discusiones, grupos de trabajo o de afinidades, enseguida descubre que son plazas donde la gente va a gritar YO, YO ESTOY AQUÍ, YO QUIERO DECIR ALGO, YO SOY UN GENIO, YO SOY UN ESPECIALISTA DE TODO, YO, YO, YO, YO.

El problema es que frente a esa persona hay otra tratando de gritar YO más alto.

El networking o crear una red de contactos era ya una práctica comercial y profesional habitual en USA desde hace años, sociedad dada a las reuniones sociales y al intercambio de tarjetas y referencias, que al multiplicarse en el mundo virtual, no ha hecho más que replicar lo que ya hacían en el mundo físico. El aterrizaje en España ha llevado a que los muy forofos lo aceptaran como la solución última a sus males: “por fin voy a encontrar miles de encargos participando en foros”. Y no va a ser así.

No seré yo el que se posicione frente al networking, que creo crucial, cuando se hace como Dios manda. Ya decía que es la segunda fuente de mejora profesional, pero de ahí a llegar a una reunión y comenzar a ver a gente intercambiando tarjetas como si fuera un juego de “¿Te he dado ya mi tarjeta?” a otro que, si te crees lo que pone en su tarjeta, hace algo parecido a lo tuyo, hay un mundo de distancia. Parecen reuniones de coyotes en busca de un cervatillo, que persiguen para clavarle sus colmillos en forma de agregado en Facebook, Linke-In o similar. Todos acuden con ganas de vender algo y nadie con necesidad de comprar. Mal asunto.

El “tengo 100 contactos o 200 amigos”, ¿puede significar algo distinto a no tengo realmente ningún amigo o ningún contacto?

El éxito del networking, parafraseando la cita de Diderot arriba citada, está en querer ser amigo, no en tener amigos.

Y, ¿cuál es la diferencia? Pues que si yo quiero ser amigo de alguien de corazón, quiero mejorar su vida, multiplicar sus oportunidades y allanar sus dificultades, mientras que si quiero tener un amigo, es que busco mejorar mi vida, mis oportunidades… y el mundo es cada vez es más interesado y fugaz.

El secreto de los profesionales y las PYMES del siglo XXI no es tanto saber pescar, sino aportar valor, dar, mejorar lo que hay, y su eco se extenderá de forma sorprendente, porque hace tiempo que las fronteras sólo sirven para los que viven de la política ajenos al mundo real. Si aprendemos a poner valor en el mercado, en el mundo, nuestras posibilidades crecerán casi ilimitadamente, y para eso, entonces, el networking es una herramienta fantástica, porque se han abierto las puertas de círculos antes inalcanzables.

Pero te preguntarán ¿qué traes? ¿Una red para pescar? Entonces, vete por donde has venido. ¿Qué traes? ¿Algo valioso? Pasa que te escuchamos.

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