Cuando no hay pa’todos hay patadas

Send to Kindle

patada“Hice todo de acuerdo a las reglas del juego, pero me las cambiaron a la mitad del partido”. Nixon

La abundancia oculta la podredumbre. Cuando hay dinero, resultados, nadie repara en lo que está ocurriendo en la sala de máquinas. ¿El tren avanza? ¡Qué más da cómo está el motor o quién es el maquinista! El problema surge cuando se detiene el tren y hay que bajar a empujar. En ese momento se afilan los puñales y cada uno muerde por “lo suyo”.

Cuando una civilización se desmorona, lo hace no en el momento de su declive, sino en el de la abundancia (ahí es cuando hay que estar más vigilantes), porque en ese momento se sientan las bases de la miseria interior, se corrompen los ideales, se entierra la ética… En ese momento estamos tan entretenidos con la fiesta que cualquier llamada a la cordura suena a antigua o remilgada.

Y de la misma forma que las enfermedades se contraen mucho antes de que los efectos sean visibles, así la descomposición de una sociedad nace cuando nadie sospecha que los cimientos del edificio están podridos. Lo mismo pasa en una empresa. Las enfermedades ya se ven en los tiempos de los aplausos y del “qué bueno soy ganando dinero…” . Lo ves, se lo haces notar, pero los resultados (engañosos y muchas veces mal medidos) silencian cualquier reflexión.

Y entonces un día el mal emerge y donde había risas aparecen llantos, donde el “nada es suficiente” aparece el “nada de nada”, y la gente protesta. Todos clamamos por soluciones, pero soluciones del tipo “qué hay de lo mío”. Nuestra vida, nuestro puesto, nuestro sueldo, nuestras prebendas son “normales”, las de los demás injustificadas y comienza la lucha…

Cuanto más lejos hemos ido, mucho más difícil es volver. No es lo mismo afrontar una dieta para adelgazar 5 kilos, que 25. Lo primero que sucede es que si piensas que ya no vas a adelgazar, ni lo intentas, y si no lo vas a intentar ¿por qué privarme de seguir comiendo dulces que me dan un placer inmediato?

Pues así ocurre con las empresas y los países. Si esto ya no tiene arreglo ¿por qué voy a dejar de robar yo, o de seguir viviendo de forma claramente injustificada a costa de toda la sociedad?

Y como los pesebres comienzan a escasear los toros envisten para defender su pienso. Las traiciones se convierten en el pan nuestro de cada día y “si yo caigo o salgo del calor del poder, tus días están contados, porque compartimos mucha mierda”.

La tribu de mediocres que hemos elevado a la condición de nuestros amos ,que antes no hablaba porque tenía la boca llena, trincando a dos carrillos, al sentir el frío de la calle y del estómago vacío, amenazan, y como ya no hay dinero para seguir robando todos, filtran mierda, y con las redes sociales ahora ya no sirve con apesebrar a unos cuantos directores de periódicos o de televisiones. Así la mancha se extiende…  y la fe en el futuro (combustible esencial para remar en tiempos de adversidad) desaparece.

Todos hemos visto como nuestra democracia se prostituía a una velocidad de vértigo, y nos conformamos con gritar en el bar, en las calles, en las chirigotas, que los hijos de esa mentira que nos gobiernan (por utilizar otro verbo para decir “nos expolian”) son unos hijos de p. ¿Y qué?

Mucha gente así cree haber hecho algo, cuando en las sedes de los partidos se preocupan del griterío esperando que escampe, de la misma forma que vemos a través de los cristales una granizada y nos preguntamos si aboyará nuestro coche, pero una vez salido el sol…

Y en vez de gobernar, toda esa casta indecente está pendiente de dar una patada en la boca al que le quiera arrebatar el pesebre y de que la patada no se la den a ellos. “Y tú más” gritan cargados de razón y de la misma mierda que critican. Es fácil criticar lo que bien se conoce.

Es la hora de los reproches, de los egoísmos que ignoran el peligro de luchar por la comida en un barco a punto de naufragar, en vez de concentrar las fuerzas en achicar el agua.

Esto no es nada para lo que veremos: políticos, jueces, banqueros, deportistas, grandes empresas…

Y mientras tanto las pymes y los autónomos y los trabajadores que formamos parte de esa tropa que debe de cargar cada día con más peso siendo menos entre los que repartirlo, ni tiene fe, ni tiene fuerzas. Las semillas del desastre están dando ya los primeros brotes verdes :-/

En el 2012 España batió varios curiosos records: incrementó su deuda en 126.234 millones, la cifra más alta jamás conocida. No sólo no lo bajamos, sino que nos “superamos a nosotros mismos”.

En 2012 el déficit oficial de la Seguridad Social ascendió a 10.500 millones de euros, cuatro veces más que en 2011. ¿Os acordáis cuando cada año daba superávit? Ya ni sus mierdas de enjuagues contables lo pueden ocultar.

¿En qué están nuestros políticos? (y me da igual el color, porque ninguno da ideas fuera de los reproches y de los cálculos de cuánto le perjudicará o beneficiará la mierda que está emergiendo) En dar patadas a los demás o con esa misma bota pisar a los pequeños, al pueblo que no encuentra razones para no liarla completamente.

Lo peor es que cuando escarbas en muchas empresas están a lo mismo: a mantener mi poltrona en esta epidemia de EREs, a exprimir a quien tenga cara de limón para beberse su zumo. Y aquí te encuentras por igual a empresarios o a trabajadores, que la ceguera está por igual repartida. Muchos están adquiriendo consciencia de la situación, pero muchos otros sólo están haciendo cálculos a ver si de este río revuelto sacan alguna ganancia como pescadores.

Creo que tendremos que seguir bajando hasta llegar al fondo, como hemos visto a muchas personas que sólo cuando lo han perdido todo, y han explorado el borde del abismo, han encontrado razones para reinventarse.

¡Reinventarnos o morir! pero necesitamos un nuevo proyecto de España, una cura urgente, y para eso se precisan líderes nuevos, los que tenemos se han educado en las artes oscuras y sucias y no saben hacer otra cosa. Eso, o aprender a vivir como un país del tercer mundo, donde todo es corrupto y pobre.

Espero que aparezcan las ideas y las personas.

Cuidaos.

Fernando Sánchez

Instituto de Desarrollo Pyme

Comparte

Un pensamiento en “Cuando no hay pa’todos hay patadas

  1. Contad con mi pequeño grano para ayudar y ayudarnos a salir de este agujero creado por irresponsables de todos los colores e incluso por gentes de bien asustados o mal informados por oportunistas, políticos y economistas sabelotodo e intentadores de mantenerse mantenidos sin dar golpe.
    Muy cierto es lo que algunos habéis escrito. “Nadie nos sacara de esto salvo nosotros mismos. Pues busquemos entre todos y contad conmigo.
    Gonzalo Angulo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>