Cuando los políticos eran otra cosa

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Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien. Antonio Machado

Cuando me pregunto si nuestro país tiene esperanza, si hay gente de entre nosotros que pueda abordar la realidad cara a cara, yendo a las causas y no haciendo política de remiendos con enfoque electoral o para, directamente, llevárselo crudo, me veo el vídeo del discurso de Fuentes Quintana en 1977, recién estrenada la democracia, y respiro…

Fuentes Quintana era un catedrático de economía de máximo prestigio en España, un hombre reconocido por todos por su capacidad intelectual, que, como dice al principio del discurso, era poco aficionado a la política.

Adolfo Suarez le pide que se haga cargo del Ministerio de Economía y a los tres días de ser nombrado, en vez de esconderse, sale por televisión en horario de máxima audiencia y con dos pelotas suelta uno de los discursos más valientes, sensatos y a la vez sencillos y entendibles que yo he oído. Asombrosamente muchas de las cosas que decía entonces como males que caracterizaban nuestra situación, están ahora de plena actualidad.

Cuando alguien con su prestigio, acepta ser político a riesgo de que mediocres le den bofetadas un día sí y otro también… hay que pensar que tenía madera de héroe.

gritoY ahora vuelvo la vista al plantel de ministros que tenemos y que hemos tenido y entonces la comparación se vuelve cruel.

Lo más triste es lo fácil que hemos aceptado que nos gobiernen incompetentes.

Entregamos nuestro futuro a gente contrastadamente inútil, algunos transparentemente corruptos, cuyo único mérito es ser sumisos a quien les mande.

Sería como aceptar que, a partir de un momento, las operaciones en los hospitales las iban a hacer no médicos, sino miembros del partido que ganara las elecciones. Y la gente llevara a su padre a operar tan contento si le operaba el inútil de “su partido” pero alterado si le tocaba ser operado por el del “partido opuesto”. Demencial

 → Pongamos por ejemplo el Ministerio de Sanidad, ya que de operar estamos hablando.

 Actualmente tenemos a la inefable Ana Mato, de formación socióloga.gobierno_de_espania_ministerio_de_sanidad_691100.., pero…

    • ¿qué leches puede saber de sanidad?
    • ¿Es acaso una autoridad de prestigio en su campo como lo era Fuentes Quintana? Aparentemente no ha hecho otra cosa que remolonear en un partido político toda su vida, hacer méritos en el aparato del partido. Pero claro, si retrocedemos en el ministerio nos encontramos con Leire Pajín, ¡Dios nos coja confesados!, y más atrás, Trinidad Jiménez, ¡No sigas por favor!

Esto es una locura que, sin embargo, se ve como normal. La gente espera la lista de los ministros como lo hace con los números de la bono loto:

¿A quién le ha tocado tal ministerio?

Vayamos a otro de los ministerios que más dinero gasta y que más favorece “el cazo”, el de Fomento.

Allí tenemos a Ana Pastor, una señora que es médico, y que anteriormente ya fue ministra de sanidad. MinisteriodeFomentoLogo

  • ¿Cuánto puede saber sobre carreteras, vías, puertos y demás saraos? Presumiblemente, nada.
  • ¿Seguro que no hay ningún ingeniero de prestigio que pudiera desempeñar el cargo? Incluso aunque fuera igual de sumiso, pero al menos… ¡con conocimiento del tema! Claro que dirá ella: “es que el anterior era José Blanco“, (¡ínclito intelectual de España! Éste al menos se acabó haciendo especialista en gasolineras).  :-?

Hemos admitido que la democracia es votar entre un número de opciones limitadas para que luego ellos hagan lo que les dé la gana.

¿Es esto la democracia?

¿De verdad no podemos hacer nada?

¿Podemos admitir que nos gobiernen, que destruyan nuestro futuro, que nos hipotequen por generaciones, que destruyan la sanidad, que corrompan a todas las empresas que quieren licitar con la administración unos mequetrefes que no los contrataríamos ni para dar sombra?

O creamos el canal para que los mejores nos representen o estamos perdidos, porque si no, nos ocurrirá el “síndrome del avión”:transportes-avion

  • Si viajas en un avión y te toca un compañero de viaje pesado o poco aseado, tu viaje será incómodo,
  • si la inepta es una azafata, mucha parte del pasaje sufrirá contrariedades y el ambiente será desagradable de forma generalizada,
  • pero si el inepto es el piloto… las consecuencias pueden ser desastrosas completamente, y si además se produce una tormenta de dimensiones colosales (como en la que estamos inmersos) el accidente está casi garantizado.

Gente como Fuentes Quintana¡haberlos haylos!, pero habrá que crear las condiciones para que puedan dar un paso al frente o resignarnos a ver el avión entrar en barrena.

Que el nuevo año reparta suerte ;-)

Fernando Sánchez

Instituto de Desarrollo Pyme

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4 pensamientos en “Cuando los políticos eran otra cosa

  1. Fernando, verdaderamente eso que dices es totalmente cierto, pero no es nuevo. No quiero molestar a nadie con lo que voy a decir pero realmente tenemos los políticos que nos merecemos, entre otras cosas porque somos nosotros los que los votamos, entonces no nos quejemos.
    Realmente nosotros (unos más que otros), participamos de esa corrupción cuando vamos junto de uno de esos políticos para pedirle un favor de “colocar” a un amigo, hijo de amigo o a un hijo propio, …. es decir, corrupción sin lugar a dudas. Esto es lo que alimenta a los políticos a ser corruptos, y no se les pone la cara colorada cuando los cogen con las manos en la masa porque ese es su “trabajo”, es la triste realidad que nosotros aceptamos.
    Alguien echa en falta soluciones, claro, es que las soluciones son la respuesta a la pregunta del millón, no obstante, yo propondría las siguientes,
    1. Votar en blanco para decir que no me valéis ninguno y que queremos otra cosa. Para ello se necesita de un porcentaje tan importante que generase un colapso social. Esto sería una solución de conjunto, de masas, no es imposible pero no lo veo viable.
    2. Si tenemos en cuenta que para que cambie la sociedad tiene que cambiar el individuo, y tu eres uno de los individuos de la sociedad, cambia usando el sistema lo mínimo posible, es decir, estate en el sistema para lo que necesites, NO MÁS. Puede ser que tu solo no cambies la sociedad, pero estoy seguro de que te irá mucho mejor que a los demás y siempre estarás al margen de las crisis o cambios estructurales o como quieras llamar a eso. Nunca estarás obligado a consumir más de lo que necesitas.
    Es curioso, resulta que para que no haya crisis hay que consumir, aunque sea derrochando. ¿tiene algún sentido esto?, pues si, cuanto más consumimos más ganan los de arriba de todo. Que me perdonen los que se sientan atropellados, pero haber si tienen los cojones suficientes para rebatir esto. Gracias.

  2. De nuevo estoy totalmente de acuerdo con la exposición que haces, y de nuevo creo que es algo que es para todos evidente e incuestionable.
    A partir de aquí surge la inevitable pregunta: ¿Es posible esperar que la solución venga por parte de quién ostenta el poder y por tanto tiene la posibilidad de cambiar la situación?, máxime cuando todos sabemos que son ellos los primeros beneficiados e interesados de que estas situaciones se perpetúen para siempre jamás.
    Y ahora viene la pregunta que se produce inevitablemente después de la anterior, porque si la respuesta es no, que me temo que es la que creemos todos, ¿Entonces qué se puede hacer?
    Quizá la respuesta más esperada sea la de joderse, ya que las cosas están hechas así y, ante la establecido nada se puede hacer. Quizá esta respuesta haya sido la que la mayoría hemos adoptado como propia, y me temo que ha sido la que nos ha hecho bastantes responsables de la situación actual y la facilidad que ha tenido esta casta política de tenerlo muy fácil para dejar de hacer política del bien común y buena gestión y preocuparse más por acomodarse ellos, llenar sus bolsillos y ser tan listos de legislar para perpetuar el sistema, su sistema, maquillándolo con el nombre de soberanía popular y fiesta de la democracia.
    Pero quedan opciones, que todos conocemos, y que lamentablemente no sean tan cómodos como ver la televisión en nuestro sofá y ponernos a gritar al televisor o al que está al lado mientras cenamos, primero ofendidos, después desesperados y luego resignados y deprimidos, para finalmente caer en una depresión endémica y generalizada con una procesión de caras taciturnas y almas en pena.
    Quizá levantarse cada día con esperanza, con ganas de luchar por lo y los nuestros, por un futuro mejor y más justo, por un mundo igualitario, solidario y generoso sea suficiente antidepresivo para que empecemos a levantarnos de nuestros sillones, y junto a amigos, vecinos, pueblos y conciudadanos empecemos una lucha sosegada, comprometida, perseverante y tolerante. Porque no podemos olvidar de nuevo algo que todas sabemos, que un pueblo unido jamás será vencido ni sometido.
    Yo me apunto, ¿y tú?

  3. Yo también, estoy de acuerdo. Estamos dirigidos por un grupo de personas que han perdido el rumbo de lo que significa dirigir un país. Sólo piensan en sí mismos y cómo enriquecerse a costa de todos los españoles. Pero lo peor no es esto, es que todos los españoles le votamos a los dos únicos partidos y no hacemos caso a los otros. Todos nos quejamos de ellos, pero a la hora de la verdad, volvemos a votarlos. No buscamos alternativas. Seguimos con el lema ” Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Pero para mí, lo más triste, es que nadie se presenta como alternativa a esos partidos políticos. ¿DONDE ESTÁN LOS ESPECIALISTAS?. Necesitamos un equipo de profesionales que sepan dirigir de verdad este país.

  4. Estoy completamente de acuerdo que estamos gobernados por inútiles y un ejemplo muy claro esta en mi sector pues en formación profesional (publica) de protesis dental no dan practicas los protésicos dentales sino cualquiera que tenga una licenciatura es decir que lo da un médico,un farmacéutico, o cualquier otro licenciado sin ningún conocimiento de protesis dental ofreciendo a los alumnos suplir estas carencias haciendo practicas en laboratorios externos,con lo que estamos pagando todos a un señor/a licenciado/a para nada ¿quien es el inútil que regula esto?

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