¿A cuánta gente extraordinaria vas a conocer este año?

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conocer a alguien

“Si he visto más lejos ha sido porque he subido a hombros de gigantes”. Isaac Newton

De entre los medios a nuestro alcance que nos permiten dar saltos profesionales y personales, uno muy sencillo es conocer a alguien “distinto” que nos aporte conocimientos que no teníamos, un punto de vista sobre algo que no habíamos tenido en cuenta, nos anticipe cosas que van a pasar, o nos dé una chispa de inspiración o un chute de energía y esperanza. Sin embargo, ¿A cuántas personas nuevas y extraordinarias conocimos el año pasado? ¿A cuántas vamos a conocer el año que viene?

Una de las mayores fuentes de crecimiento es conocer personas. Si como dice el tópico, cada persona es un mundo, conocerlas no deja de ser la oportunidad de visitar otros mundos. Desgraciadamente, no todos los mundos se ajustan a lo que nuestra vida necesita o quiere en ese momento concreto. Es decir, que no nos vale cualquiera para ese supuesto viaje. Por lo que no puede ser un viaje dejado al azar, porque de ese modo puede que llegue a buen puerto o no.

Uno de mis propósitos todos los años es aprender. Esto es algo que te revitaliza, que te automotiva continuamente. ¡Hay tanto por aprender y tan apasionante! que, ¿para qué vamos a pensar en lo chungo que tenemos y que nos entretiene el tiempo? Y dentro de ese propósito está conocer a alguien del que pueda aprender. Este año ha sido muy afortunado en este apartado. Creo que en parte se debe a que ese es uno de mis propósitos. En cuanto “olfateo” alguien interesante, trato de conocerlo y ver si lo que hay detrás realmente merece la pena. Os invito a no dejar pasar ninguna oportunidad, la recompensa en muchas ocasiones será inolvidable el resto de nuestra vida.

Me gustaría compartir algunos consejos por si os lanzáis a este tipo de aventuras.

Que estén a nuestro alcance”. No me parece muy realista querer conocer a un premio nobel o un empresario de relumbrón o un político ocupadísimo, si no jugamos en “su liga”. Además esto suele obedecer más a un impulso mitómano, que realmente a las ganas de aprender algo.

¿Quién lo conoce?” Todos conocemos la paradoja de los 6 grados, es decir, que podemos llegar, en teoría, a cualquier persona del mundo, con sólo molestar a 6 personas y que éstas quieran hacernos el favor. Esperemos que para llegar a esa persona no haya más de un grado, es decir, que necesitemos, como mucho a un conocido recíproco, porque todo lo demás lo complica mucho. Es mucho más fácil llegar si nos lo presenta un amigo que da una referencia directa, que nosotros a las bravas. Aunque si no hay otro remedio…

Si no hay conocidos, ¿hay otra forma de llegar?” ¿Dónde trabaja? ¿Dónde vive? ¿Tiene Facebook o Linkedin? A día de hoy, y gracias a internet casi podemos localizar una dirección a la que escribir a cualquiera o incluso su teléfono.

“¿Para qué lo quieres conocer?” Conocer a gente por conocerla es tan absurdo como conocer a un árbol. Se te queda cara de imbécil, y no pasas de los tópicos y de parecer tonto de remate. Y además dejas en la otra persona la pregunta ¿y para qué me quería conocer? Ten preparado el momento. Pregúntate qué es lo que puedes aprovechar de ese encuentro. Y no olvides pensar qué puede sacar la otra persona también, lo que determinará el éxito de tu intento. ¿Qué le puedes aportar? ¿Qué puedes hacer para que a esa persona el encuentro le resulte memorable?

Exprime el limón”. No aburras a la gente con tus opiniones absurdas. ¿Quieres conocer a un gran escritor para contarle tu opinión sobre la obra de Benito Pérez Galdós? ¿De verdad crees que le interesa? Y además, ¿eso para qué te serviría? ¿Para decir a tus colegas en el bar que hablaste con fulano o zutana? He visto tantas veces este tipo de actitud que alucinas. Gente que escribe al Twitter de un famoso para dar su opinión sobre cualquier tema… En fin. Si tienes delante a un gran empresario extrae todo el conocimiento que te pueda ser útil, prepara las preguntas, si tienes delante a un gran artista centra la conversación en el arte. ¿De qué te sirve su opinión sobre la liga de fútbol? En ese campo es alguien corriente.

Prepárate para grandes decepciones”. Mucha gente muy famosa, que son reverenciados por sus conocimientos o capacidades, son simples productos de marketing. No hay nada detrás cuando los conoces, ni inteligencia, ni conocimiento, ni nada. Todo lo que aparentemente dicen de forma tan interesante son meros guiones que les ponen delante. Como diría Enrique Urquijo en la canción “Ojos de gata” de Los Secretos: “Cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario”. Es que hay gente muy, muy vulgar al bajarse de su escenario, y muy vacía. Tiran de tópicos y de poses de ser “súper guays” y se acabó la función.

Prepárate para los noes”. Te vas a encontrar que los más interesantes suelen estar muy ocupados y que tenemos que ir provistos de una buena razón para captar su atención. Lo normal es que muchos te digan que no o que simplemente no te contesten. ¡Hay que depurar el método!

Entre la gente “normal” se encuentran increíbles tesoros”. En ningún caso pretendo decir que “los famosos” son más interesantes. Nada de eso. Como decía Giovanni Papini en un brillantísimo cuento, deberíamos tratar a la gente que nos rodea como genios potenciales, porque alguno quizá lo sea, y pasando el tiempo, no tengamos que decir, ¡vaya, yo trabajé con fulano y no le presté mucha atención, mira a dónde ha llegado! ¿Os imagináis a los compañeros de trabajo de Amancio Ortega? ¿O los compañeros de Mark Zuckerberg antes de que éste creara Facebook?

Lo importante de toda esta reflexión es que uno de los medios mejores de crecer es apoyarse en los hombres de gigantes, como reconocía Newton, coger impulso con cada persona que conocemos y que nos aporta algo. Lo que sería muy triste es que pasaran los años y siguiéramos conociendo a la misma gente, sin que eso signifique que haya que despreciar a todas las personas de valor que han formado y forman parte de nuestra vida, pero conocer a más gente, hacer networking, lo llaman ahora, es fascinante, y deja marcas emocionales que nos van tallando como personas con un interior más rico y diverso.

Recuerdo el gracioso y medio irónico consejo que daba un gurú americano del éxito. Venía a decir que tendrían que ser los pobres los que invitaran a comer a los ricos para, en esa comida, aprovechar y aprender cómo prosperar. Pedirles un autógrafo no les arreglaría nada, un consejo mucho más, una reflexión sobre algo concreto muchísimo más aún.

Hay gente que se propone salir de safari este año a cobrar exóticas piezas. Nosotros podemos hacer un “safari” (entiéndase bien) muy distinto. Un elemento que nos puede aportar riqueza increíble, puede ser tratar de aprender algo de personas extraordinarias a las que podamos acceder y que nos den un empujón emocional a nuestra vida personal o profesional. ¿Cuántos? Podemos empezar por 2 al año, uno por semestre. Y luego reflejarlo en un diario de gente extraordinaria que he conocido. Al cabo de unos años nos habremos dado cuenta de que hemos conocido a mucha gente inolvidable y cuando se desarrolla esa habilidad, comenzamos a ver lo increíbles que son algunas de las personas que teníamos cerca y no habíamos caído en ello.

En el plano profesional es la leche poder sentir de quién has aprendido algo. Pensar que una buena reflexión, un consejo que te cambió la vida, te vino de alguien que te ha marcado. Habrá huellas tan profundas que nada podrá borrarlas y el año siguiente, y los siguientes, y el resto de nuestra vida será una gran oportunidad de conocer a gente extraordinaria.

¿Quién se te viene a la cabeza? Las opciones son casi infinitas. Empieza con tu plan. ¿A que el año es distinto visto así?

Fernando Sánchez

Instituto de Desarrollo Pyme

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